Hoy viendo las noticias me di cuenta que los niveles de inseguridad en mi gran Guayaquil se han vuelto insostenibles.
Ese mismo día me dirigía en bus a un centro comercial y me di cuenta que nadie tenía su celulares en mano… ¿dónde quedaron las épocas en que era posible contestar un mensaje a bordo de un bus, o en la calle?
Escuchando comentarios de personas conocidas, les han robaron hasta celulares de poco valor, me doy cuenta que ni el teléfono más humilde se puede salvar en volverse blanco de ladrones que no tienen el mínimo respeto por nadie ni las mujeres en condiciones de embarazo, o el que una lleve un bebé en brazos nos libra de ser víctimas de estos sinvergüenzas.
Si alguien puede retirar dinero del banco, aunque sean cantidades relativamente pequeñas, es un acto de suerte si salimos librados.
En estas épocas no es necesario tener 800 dólares. Hasta por mucho menos que eso, los ladrones roban. Ya no son solo los arranchadores a los cuales es posible evitar estando alerta. Ahora están los asesinos que encañonan, acuchillan, y a veces… matan.
El sistema de rehabilitación penitenciario no funciona, constituyendo verdaderas “universidades” para especializar criminales, y las faltas de valores cívicos, de urbanidad, morales, familiares, espirituales, solo empeoran la situación, ojala algún día las personas encargadas hagan de estas cárceles verdaderos sistemas de rehabilitación para que así la sociedad pueda progresar, por eso me pregunto,
¿Cuándo parará todo esto? ¿Cuándo será el día que saldré tranquila por las calles si esconder mis pertenencias? ¿Cuándo comenzaremos hacer el cambio?
Empecemos por no comprar cosas robadas.
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